La percepción sobre uno mismo, la confianza en sí mismo y el enfoque positivo en cualquier tipo de situación es el fundamento del cambio. La actitud es el motor de nuestras decisiones, es un sentimiento interior, expresado por el comportamiento. Eliminar las excusas de que el ambiente externo es el causante de mi estado emocional. El poder de tomar acción depende de uno mismo y concientizar que la motivación no “viene de afuera”. Descubrir la capacidad de comprender las propias emociones, a través del respeto y empatía de las emociones de otros, entendiendo que la gestión adecuada de esta inteligencia, genera conversaciones constructivas y crea relaciones positivas de largo plazo. Desarrollar el concepto de la familia en el equipo de trabajo, con total compromiso, identidad, solidaridad, empatía y reconocimiento.
